GALERIA FELIX GOMEZ SEVILLA

Atrás quedó la pintora de la cotidianidad simple y silente, la mirada atenta e intima y la mano ordenadora y rítmica. Atrás- pero sin perder de vista sus orígenes-  han quedado con esta exposición, las voces que tildaban estas propuestas estéticas de simples y repetitivos epígonos de la fecunda escuela de realidad sevillana. Hay mucho más. Encontramos la obra de la artista en proceso y búsqueda.

Un viaje a ese lejano Oriente, siempre tan cercano en nuestros deseos, le ha abierto los ojos hacia una verdad nueva contenida en las mismas realidades. Zapatillas, cuencos, platos, flores nos enseñan ahora su cara más oculta. Se agolpan los recuerdos, las vivencias del objeto vivido, no simpre felices pero siempre añorados. Todo se oscurece, se hace tentador a la par que misterioso. Sensualidad y ocultación caminan juntos. La obra de Concha Ybarra ha entrado por la puerta de la ensoñación y del onirismo. contenido en lo cotidiano. Y ha ganado en lécturas y conceptos.

La técnica es ahora más suelta. repentinos los gestos, insinuados los contornos, veladas las superficies. La paleta se ha oscurecido: bermellones, azafranes, indigos y tierras plenos de matices. En algunas ocasiones parece haber recobrado actitudes de la pintura de la década de los 80, recuerdos y apuntes  de algunas obras de Juan Lacomba, vestigios de aquel dialogo entre  abstracción y figuración. En otros momentos, los remajes brevemente  apuntados, los roleos esgrafiados que inundan las superficies ajenos a todo aquello que les rodea, nos retrotraen a una claves líricas genuinamente surreales.

IVAN DE LA TORRE AMERIGHI
Julio  2001 Sevilla
GALERIA FELIX GOMEZ SEVILLA

Gone was the painter of daily simple and silent, the attentive and intimate look, and rhythmic ordering hand. Behind-but without losing sight of their origins- have stayed with this exhibition, the voices who described these aesthetic proposals of simple and repetitive prolific followers of the real Seville. There’s more. We found the work of artist and search process.

A trip to the Far East, always so close in our desires, opened our eyes to a new truth contained in the same realities. Slippers, bowls, plates, and flowers teach us now its most hidden face. The memories crowd, lived experiences of the object, not always happy but always longed for. Everything gets darker; it is tempting yet at the same time mysterious. Sensuality and concealment walk together. Concha Ybarra’s work has entered from the door of dreaming. Content in the everyday. And she won in readings and concepts.

En otros momentos, los ramajes brevemente  apuntados, los roleos esgrafiados que inundan las superficies ajenas a todo aquello que les rodea, nos retrotraen a una claves líricas genuinamente surreales.

The technique is now looser. Sudden gestures, insinuated contours, ensured surfaces. The palette has darkened: vermilion, saffron, indigo and land full of nuances. Sometimes it seems to have recovered the painting of the 80’s, memories and notes of some works of John Lacomba, vestiges of the dialogue between abstraction and figuration. At other times, the branches briefly pointed, the graffiti scrolls that fill the outside surfaces to everything around them, take us back to a genuinely surreal lyrical keys.

IVAN DE LA TORRE AMERIGHI

July  2001 Seville