En esta nueva entrega, Ybarra mantiene el tono anterior con nuevas aportaciones personales y nuevos intereses plásticos. Quizás sus últimos viajes tanto a  Marruecos como a la India le han aportado elementos de reflexión y estímulo.
Ahora la pintora parece recoger y hacer visible toda una iconografía, que selecciona desde la emoción misma de su hallazgo,  y que forma parte de un mundo íntimo.  Siempre rescatado, para el espectador, desde la propia memoria. Plantea la reflexión y el enigma.
Es autora de una obra personal, mezcla de diversos elementos, que van desde la sombra y un posible trazo impulsivo, a la inclusión de referentes figurativos.
La muestra está compuesta de doce cuadros y una serie sobre papel, en el que predominan elementos florales y ornamentales, de una manera aislada en el espacio general del cuadro. Flores, collares, pañuelos, babuchas, están presentes en sutiles composiciones pictóricas que recuerdan levemente al bodegón y al paisaje. Pintura intimista, planos superpuestos con tramas.
Cada exposición es fruto de una meticulosa maduración, que toma como un punto de partida de una cuestión íntima que parece que ella sola conoce y que reflexiona sobre la interioridad y exterioridad de la misma. Su pintura es un juego entre la realidad y sus propios equívocos. Concha Ybarra trata de ofrecer una interpretación de elementos reconocibles. El universo de su obra es lírico, sensual y simbólico, teñido de sofisticación  e inocencia.
Jesús Reina
El periódico del arte.  Junio 2001
In this new release, Ybarra keeps the last tone with new personal contributions and new interests in plastics. Perhaps her recent trips to both Morocco and India have provided evidence of reflection and encouragement.

Now the painter seems to collect and make visible a whole iconography, which selects from the same emotion for its finding, and that forms part of an intimate world. Always rescued, for the viewer, from the memory itself, she proposes reflection and enigma.

She is the author of a personal work, a mixture of different elements, ranging from the shadows and a possible impulsive stroke, to the inclusion of figurative references.
The sample consists of twelve paintings and a set on paper, in which predominate floral and ornamental elements, in an isolation way in the general area of the painting. Flowers, necklaces, scarves and slippers are present in subtle pictorial compositions slightly reminiscent of the still life and landscape. Intimate painting, overlapping designs with frames.

Each exhibition is the result of meticulous ripening, which takes as a starting point for an intimate issue that seems as though she is the only one who knows and that reflects on the inside and outside of it. Her painting is a game between reality and her own mistakes. Concha Ybarra tries to offer an interpretation of recognizable elements. Her work’s universe is lyrical, sensual, symbolic, stained sophistication and innocence.

Jesús Reina

El periódico del arte.  June 2001