Galería Milagros Delicado Cádiz

Cuando el tema floral alcanza su plenitud en la pintura europea, en el siglo XVII, pronto se convierte en un complejo juego de alusiones al fulgor momentáneo y caducidad de la belleza sensible, superando este aspecto simbólico al puro alarde decorativo. Más tarde, ese género pictórico, elaborará una y otra vez el tema, oscilando siempre entre los dos polos anunciados el símbolo y lo superficial. La pintura de Ybarra, por su alto aliento poético, siempre se ha movido cercana a la primera de esas actitudes.
La vemos, pues, inscrita, en una corriente de figuración “lírica”, sobre la cual, la artista crea, sugiere y evoca un mundo de belleza tranquila y trasparente. Incluso en obras de un colorido más denso y opaco, siempre establece un plano lejano  y profundo, del que van surgiendo objetos apenas delimitados por el dibujo, como entrevistos a través de la memoria o el sueño.
Siendo las refinadas gradaciones cromáticas algo esencial en su pintura, hallamos en ellas, si se nos permite la trasposición, una suerte de notación musical, en la que los tonos-colores-matices “suenan” al mezclarse o yuxtaponerse. Reverberación, sí de nuevo se nos permite el símil, como es música que aparece, desfallece y renace en las composiciones de Eric-Satie.
No es gratuito que la autora incluya en el catálogo el poema de Rainer M. Rilke “Contempla las flores”, título de la exposición.  Ese acto meditativo y ensimismado ante “las hermanas silenciosas en la plenitud del viento de los campos”, es otra de las notas que definen estas pinturas, que a pesar de  esa referencia a lo escrito, no son nada “literarias”
La flor, única y extrapolada en la superficie de color del soporte, se ofrece además como objeto de pensamiento, presente, imaginario y huidizo.

Bernardo Palomo
Julio 2002
Gallery Milagros Delicado Cádiz

When the floral theme reaches its fullness in European painting, in the seventeenth century, it soon becomes a complex set of allusions to the momentary glow and expiration of sensitive beauty, surpassing the symbolic aspect to pure decorative boast. Later, that genre painting, will develop over and over again the subject, always oscillating between two poles announced the symbol and the superficial. Ybarra’s painting, because of its high poetic spirit, has always been moved near the first of these attitudes.

We see her, therefore, entered in a stream of a “lyric” figuration, on which the artist creates, suggests and evokes a world of calm and transparent beauty. Even in works of a more dense and opaque colors, she always sets a plane far and deep, where emerge objects demarcated by drawing, as glimpsed through memory or dream.

Being the sophisticated color grading essential in her painting, we find in them, if it is allowed the transposition, a kind of musical notation, in which the tone-color-nuances “sound” when mixed or juxtaposed.

Reverb, if we are allowed with the simile again, as it is music that appears faint and reborn in the compositions of Eric Satie. It is not free that the author is including in the catalog the poem by Rainer M. Rilke “Contemplate the flowers, “the title of the exhibition. That meditative act  absorbed in the face of the “silent sisters in the fullness of wind fields,” is another of the notes that define these paintings, despite the reference to this writing, they are not “literary”. The flower, unique and extrapolated to the support surface color, is also offered as an object of thought, present, imaginary and fleeting.

Bernardo Palomo

July 2002